Poco se podía imaginar un joven Ricard Ibáñez (Barcelona, 1964) que, en 1982 y recién licenciado en Historia de América, asistir a una partida de un nuevo modo de entretenimiento que se llamaba juego de rol (que resultó ser, por cierto, el Dungeons & Dragons) iba a marcar su futuro profesional en buena medida. Fascinado por este nuevo concepto, Ricard vivió todo el despegar de este fenómeno en nuestro país: los primeros juegos editados, el nacimiento de los clubs de rol, la primera revista especializada –Troll- de cuya edición tomó parte, las primeras jornadas de rol, la aparición de la revista Líder en la que escribió frecuentemente módulos de aventura para distintos juegos y un larguísimo etcétera que, por supuesto y como sabe cualquier aficionado a los RPG que se precie, derivó en el primer (y sin duda el mejor y más mítico) juego de rol realizado enteramente en España, en cuyo siglo XIII estaba ambientado: AQUELARRE, del que este año se cumplen precisamente 25 años.
No fueron los únicos juegos de rol que creo, pues también hizo Mili KK, el juego de rol de la puta mili y el Juego de rol del Capitán Alatriste, sin olvidarnos de diversos módulos para estos y otros muchos juegos y de las traducciones y adaptaciones de otros RPG extranjeros como, por ejemplo, In nomine Satanis.
Su capacidad de narrar y contar historias, así como su talento literario, le llevaron lógicamente a escribir varias novelas principalmente dentro del género histórico, comenzando por La monja alférez, Mesnada o La última galera del rey, pero también una curiosa novelización de un libro juego que llevó por título El oro y el acero o más recientemente Mío Sidi, en la que junta lo mejor de su talento para la novela histórica, con su conocimiento del universo fantástico y el folclore de nuestro país, o el Manuel de buenas maneras de Torrente, basado en las andanzas del antihéroe creado por Santiago Segura.