Aunque es ingeniero y profesor, lo cierto es que Ignacio Cid Hermoso se considera y es escritor por encima de cualquier otra cosa. Amante del misterio, el thriller emocional y el surrealismo, decidió dar sus primeros pasos como escritor como relatista, lo que nos trajo su colección de cuentos de terror Texturas del miedo que editó Saco de Huesos. Una carta de presentación sorprendente, en modo de 13 relatos que giran alrededor del concepto del “miedo”, logrando con éxito la difícil tarea de otorgarle a cada relato una personalidad propia.

Posteriormente nos haría llegar su primera novela, El Osito Cochambre que publicó en 23 Escalones, una relato de terror que nos recuerda que el pasado suele ocultar –incluso en acciones casi olvidadas que apenas recordamos- las claves de nuestro presente y que este puede no ser lo que esperamos. Esta novela fue finalista al Premio Nocte y nos hizo estar atentos a su siguiente novela, que fue Nudos de Cereza de Punto en Boca, un libro con un trabajo excelente de personajes, con dos tramas paralelas, en la que de nuevo vuelve a explorar el tema de las raíces que el presente entierra profundamente en el pasado.

Este año nos ha sorprendido con su tercera novela titulada Gespenst, en la Línea Stoker de Dolmen Editorial, donde regresa al terror y a una excelente ambientación para contarnos una historia de fantasmas. A los que leáis estos títulos, que seguro os sabrán a poco y querréis más dosis del trabajo de este autor, siempre os quedarán sus numerosos relatos en antologías de todo tipo, fácilmente rastreables, que además le han hecho ganar numerosos premios entre los que podemos destacar el Premio de novela corta de terror de Utrera, por citar uno de ellos.
Ignacio Cid, como nosotros, considera que la razón está demasiado sobrevalorada así que reconoce escribir “para no volverse cuerdo”.

Autor invitado en colaboración con logo_dolmen_alta